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Serón y sus poblados perdidos en la Menas

La innegable belleza de unos edificios urbanos, silenciosos y marcados por el paso del tiempo.

En medio de la naturaleza, diciendo lo que fue y hoy no es, es la sensación que nos dan los poblados perdidos y las menas de Serón.

Andamos por las Menas.

Nos encontramos las explotaciones mineras abandonadas que se afanan en seguir vivas en las mentes de las personas mayores, y en el pueblo que sabe que tienen algo único que hay que cuidar.

Edificios que, a pesar de su abandono, se encuentran guiados por rutas que en su tiempo y forma siguen un camino jerárquico, en las zonas más elevadas donde se controla y se ve todo el poblado se sitúan las casas de los directivos, conforme bajamos y andamos respirando el aire fresco de la sierra casi virgen de los Filabres, encontramos los edificios de oficinas, los talleres y los poblados de los trabajadores ya pegados a las minas. Hasta una plaza de toros se cree o sabe que había, eso nos dice el guía. Quien a pesar de la grandeza de los pueblos que nos enseña se afana en que entendamos las maravillas de la gastronomía pobre de los mineros, comiendo bayas y frutas conocidas como “Tapa culos” por su enorme carácter indigesto y propenso al estreñido.

Luego nos paramos a ver un extraño cable de hierro, unas poleas y … nos llevamos la explicación, aquí se aplicaron las técnicas más novedosas de la época. Técnicas similares a las usadas en las del Cable Inglés de Almería, donde por acción de la gravedad mandaban las cargas de mineral a los cargaderos y de ahí partían en tren hasta el puerto de Águila en Murcia.

Foto: FRANCISCO BONIFACIO PÉREZ DEL HOYO

Explotaciones de mineral a roza abierta, que afloraba al nivel del suelo, explotaciones de mineral a menos de 5 metros e incluso por los que luego tenían que volver y pasar y hacer rellenos. Unas Menas que no eran minas como conocemos al uso, sino un sistema industrial digno de conocer por los amantes del turismo cultural e industrial. Un amable acercamiento a la historia que te hace ver la crueldad de la mina y el trabajo a mano, donde las primeras explotaciones y traslados se hacían en borricos y luego con el tiempo y la llegada de los ingleses, y los modernos extranjeros que se quedaron con las explotaciones trajeron los más novedosos sistemas de transporte e innovación minera, así como una edificación peculiar que hoy se ve en la orografía de los “Poblado Perdidos” como le gusta llamar a mi amigo Javier.

Nosotros como consultores turísticos hemos visto las bondades de la ruta, la belleza del paraje y la necesidad de enseñar el recurso. Os proponemos que visitéis y conozcáis Serón en Almería porque un lugar tan pequeño alberga mucha historia, no sólo su historia sino la historia de cada uno de los holandeses, ingleses, hombres y mujeres que allí vivieron y que con nombres y apellidos Serón los tiene en un monumento.

 

Os recomiendo ver este vídeo extraído del canal de Youtube de Tito Clin, Sobrevolando la Aldea abandonada de los Canos

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